
La ex Jueza Adelaida Rodriguez, denunció a través de sus redes sociales, un serie de abusos y corruptelas que el ahora Senador de Morena, Enrique Inzunza Cázarez, incurrió desde que era Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Sinaloa y que derivó en que la destituyeran del cargo.
A través de un post en su perfil de Facebook, Adelaida Rodríguez detalla paso a paso cómo Enrique Inzunza Cázarez realizó una serie de confabulaciones con un Magistrado del STJE para destituirla como Jueza en el año 2012, es decir, hace 14 años.
El post publicado narra textualmente la acusación:
«Ay Senador Enrique Inzunza Cazáres… que vueltas da la vida.
Hace catorce años me destituiste como jueza bajo el pretexto de que había revocado una determinación judicial. Esa fue la supuesta motivación del proyecto mediante el cual se resolvió mi destitución. Sin embargo, no te bastó con eso: saliste a declarar ante diversos medios de comunicación, presentándome públicamente como un ejemplo de corrupción, cuando tú sabes perfectamente que la verdadera razón de mi salida del Poder Judicial fue otra.
Mi destitución permitió que tú y el entonces magistrado Roberto Gutiérrez influyeran en la jueza que me sustituyó, a fin de ejecutar sentencias dictadas en contra de la Comisión Federal de Electricidad por más de cuatrocientos millones de pesos. Sentencias que, por cierto, yo no dicté; las había emitido mi antecesor. Una vez que me separaron del cargo, esas resoluciones fueron ejecutadas, y muchos de ustedes terminaron siendo más millonarios de lo que ya eran.
En aquel entonces no existía el impacto de las redes sociales como hoy, pero los periódicos ya publicaban sus notas en versión digital y permitían comentarios de los lectores. Cuando se publicaron tus declaraciones en medios como El Debate de Culiacán y Noroeste, recuerdo perfectamente que nadie hizo comentarios negativos sobre mi persona. Por el contrario, las críticas iban dirigidas hacia ti: al nepotismo, a los cargos que desde entonces se decía que repartías entre tus hermanos y a los privilegios de los que hacías uso desde el poder.
Y a diferencia de lo que hoy está ocurriendo contigo, cuando a mí me destituyeron, los colegios de abogados salieron públicamente a defenderme. Ellos declararon ante los medios de comunicación que yo no era una jueza corrupta, que mi desempeño en el cargo no reflejaba las conductas que tú pretendiste atribuirme, y que mi trayectoria judicial no correspondía con la imagen que intentaste fabricar públicamente.
Yo no escribí nada en los periódicos. No salí a defenderme mediáticamente, no porque no tuviera qué decir, sino porque estaba ocupada haciendo lo que correspondía: elaborando los amparos para mi defensa. Mientras tú usabas los medios para desacreditarme, yo estaba concentrada en defenderme jurídicamente de una destitución injusta. Porque, a diferencia de ti, yo no contaba con los recursos para contratar defensa jurídica.
Fue precisamente a través de los comentarios publicados en esas notas que me enteré de que, en aquel tiempo, se decía que te paseabas en un yate con el abogado de la Comisión Federal de Electricidad, Jesús Gilberto Ortiz Yarahuan (otro millonario a base de corruptelas). Siempre he sostenido que existió una maniobra para sacarme del Poder Judicial y borrar de tajo veintidós años de carrera judicial, una carrera que construí con esfuerzo, estudio y trabajo; no con influencias, favores ni privilegios familiares.
A mí nada me fue regalado.
Para ser escribiente de un juzgado penal tuve que presentar examen. Para ser actuaria cursé varios meses de preparación y obtuve el primer lugar estatal. Para ser secretaria, primero fui actuaria en funciones de secretaria. Para proyectar asuntos, antes tuve que desempeñarme como secretaria en funciones de proyectista. Para ser secretaria de estudio y cuenta de Sala, pasé ocho meses aprendiendo a proyectar asuntos en materia penal, porque venía de catorce años de experiencia en un juzgado civil. Tampoco ese cargo me fue obsequiado.
Para ser jueza presenté dos exámenes: uno ante el Instituto de Capacitación Judicial y otro más derivado de un decreto creado, a mi juicio, con la intención de remover a ciertos jueces de sus cargos mediante un supuesto concurso de oposición. Yo ya era jueza, y aun así se me obligó a concursar nuevamente por un cargo que ya desempeñaba. A pesar de ello, tampoco pudieron removerme por esa vía. Te puedo asegurar que ninguno de tus hermanos aprobaría siquiera un examen para ocupar un cargo de actuario mucho menos de juez o magistrado, y ahí están. Se que te duele que hablen de tu familia, así lo demostraste cuando me citaste en tu despacho y me amenazaste, a mí también me dolió que le quitaras a mis hijos, la oportunidad de continuar con una vida y una educación dignas, la cual hasta ese momento les estaba dando a base de mi esfuerzo y se las arrebataste avasallándome con tu poder y la influencia del dinero.
Entonces recurrieron a los asuntos relacionados con la Comisión Federal de Electricidad. Es evidente que esos expedientes tenían intereses enormes detrás. Pero, formalmente, a mí se me destituyó por haber revocado una determinación judicial.
Obtuve dos amparos, y ambos me fueron concedidos. Sin embargo, después se promovió la revisión correspondiente y, según mi percepción, hiciste lo necesario para que el asunto fuera atraído y se revocara el amparo que previamente me había otorgado el Tribunal Colegiado de Circuito de Mazatlán.
Cuatrocientos millones de pesos, al parecer, valían demasiado para ti, para el abogado de Comisión Federal de Electricidad y para Roberto Gutiérrez.
Entonces pregunto: ¿quién era realmente el corrupto?
El tiempo terminó poniendo muchas cosas en su lugar. Desde entonces, Enrique, había razones suficientes para que respondieras por tus actos: por el uso faccioso del poder, por el nepotismo y por conductas que han sido señaladas públicamente incluso a nivel nacional.
No mencionaré nombres de otras personas, porque esto no se trata de exhibir a nadie más. Esto se trata de ti.
Espero que pronto la justicia haga lo que durante años no se hizo. Y si la justicia humana tarda, la justicia divina ya empezó a encargarse.
En aquel tiempo me amenazaste, sé que eres una persona rencorosa así que desde este momento te hago responsable a ti de lo que me ocurre a mí o a mi familia de nosotros, nosotros sí, no tenemos enemigos ni le debemos nada a nadie. … De ti que se encargue #RealDonaldTrump
Porque tú, además de corrupto, eres narco. Y eso es y ha sido vox populli en el estado de Sinaloa, que pena que avergüences y manches más a este estado que te dio de comer desde el primer puesto que te fue regalado».
Categorías:Sin categoría

