
Tras casi 25 años de cumplir parcialmente una sentencia de más de 46 años, y después de una larga batalla legal en los tribunales, el pasado domingo 18 de diciembre fue liberado Luis Terrazas Hubbard, quien había sido encontrado responsable del secuestro y muerte del empresario Bernardo Arturo Duarte Quintana, ocurrido el 22 de septiembre del año de 1997, en Culiacán.
El Secretario General de Gobierno, Enrique Inzunza Cázarez, confirmó que esta liberación se dio luego que el sentenciado promovió y se le concedió un amparo por un Juez de Distrito para que le fueran otorgados los beneficios de liberación anticipada, ya que estaba próximo a cumplir 25 años purgando la sentencia.
La libertad anticipada le fue confirmada por un tribunal especializado en materia penal del 12o. Circuito, y fue la Cuarta Sala Unitaria del Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE) de Sinaloa la que ordenó a la Jueza Segunda del Ramo Penal de Culiacán que llevó la causa penal en el antiguo modelo de justicia tradicional, la inmediata libertad de Luis Terrazas Hubbard.

BERNARDO DUARTE QUINTANA
Luis Terrazas Hubbard fue detenido desde el 1 de febrero de 1998, acusado de los delitos de secuestro, homicidio calificado con la agravante de traición y violación a las normas de inhumación, por el secuestro y asesinato del empresario Bernardo Arturo Duarte Quintana, iniciándose la causa penal 1267/2018.
Duarte Quintana fue secuestrado el 22 de septiembre de 1997, en el cruce de la calle Ruperto Paliza y Miguel Hidalgo, en la zona Centro de Culiacán, y desde entonces ya no se supo de su paradero.
Los secuestradores negociaron el rescate en la ciudad de Mazatlán. Se hospedaron en un hotel ubicado en la llamada “zona dorada”, en donde se comunicaron vía telefónica con la mamá de la víctima, a quien le exigieron 5 millones de pesos a cambio de la libertad de su hijo.
La familia accedió a la petición y pactaron la entrega del dinero en el cuarto de otro hotel, ubicado muy cerca de donde se encontraban el cual fue arrojado al mar desde una ventana del hotel, en dos maletas deportivas.
LOS «CHIVOS EXPIATORIOS»
La entonces Unidad Antisecuestros, comandada por el fallecido Roberto Robles Rendón (reconocido por sus métodos poco ortodoxos para investigar), tomó el caso y semanas después presentó a 4 personas detenidas como presuntos responsables.
En la segunda planta de las oficinas de la extinta Policía Judicial del Estado, dirigida en ese entonces por Luis Alberto Jauss Rojo (actualmente Notario Público 191 en Guasave), anunciaron el esclarecimiento del sonado caso de Bernardo Duarte Quintana.
Ahí presentaron como culpables al celador del penal de Mazatlán, Jorge Antonio Parra Rodríguez, «El Chuta»; a José Luis Hernández Serna, «El Tío»; a César López Pérez y a Irma Delia Lizárraga, esta última fue quien gritó a los reporteros «Soy inocente, soy inocente» mientras bajaba las escaleras del edificio para llevarla directamente al penal de Aguaruto.
En ese tiempo también se libró orden de aprehensión contra Eliseo Jiménez «El Lichillo», quien fue detenido el pasado 15 de febrero de 2022 en Baja California Sur, 24 años y 4 meses después de los hechos, pero fue liberado meses después al confirmarse que las acusaciones en su contra habían sido inventadas por los investigadores.
En sus primeras declaraciones, los detenidos confesaron haber sido tomados como «chivos expiatorios», ya que ni secuestraron a nadie ni había participado en los hechos que se les imputaban, ya que durante varios días fueron sometidos a tortura por el propio Roberto Robles Rendón y el desaparecido comandante de la PJE, Reynaldo Zamora Gaxiola, quienes los obligaron a mencionar e involucrar a otras personas como partícipes en el secuestro y asesinato del empresario.
La versión que Roberto Robles Rendón dio a la prensa sobre la responsabilidad de los 4 detenidos es de que los detenidos cobraron el rescate, luego llevaron a Bernardo Duarte Quintana hasta las playas de El Delfín, al norte de Mazatlán, donde lo asesinaron a balazos, luego lo quemaron en la playa y sus cenizas fueron arrojadas al mar.
LA CAÍDA DE UNA HISTORIA DE «FANTASÍA»
La versión por demás fantástica hizo dudar al mismo procurador Roberto Pérez Jacobo (actual Notario Público 107, con sede en Los Mochis), e instruyó al entonces Subprocurador General de Justicia, José Antonio Figueroa Lee y otro grupo de investigadores a retomar el caso, haciendo a un lado a Roberto Robles Rendón y a su grupo antisecuestros.

La primera evidencia para descartar la versión ofrecida por Robles Rendón fue en análisis forense de los restos encontrados en la playa de El Delfín, donde un grupo de peritos encabezados por el doctor Joel Quiñónez Reyna determinaron que las cenizas encontradas en la zona eran en realidad leña y restos de hojas que alguien dejó como resultado de encender una fogata. No se encontraron indicios de restos humanos ni de que una persona hubiera sido incinerada ahí.
Las nuevas investigaciones, en las que se ofrecieron nuevas líneas de investigación, se centraron en una declaración que hizo la propia madre de Bernardo Duarte, quien recibió información sobre las sospechas hacia Luis Terrazas Hubbard, ya que éste en una fiesta dijo que había estado «en el lugar equivocado y con la persona equivocada».
El 1 de febrero de 1998, los investigadores localizaron y detuvieron a Luis Terrazas Hubbard, quien esa misma noche confesó los hechos y llevó a los investigadores al terreno donde había enterrado el cuerpo de Bernardo Duarte Quintana.
Los investigadores, entre los que se encontraban Inés Leyva Castro y el desaparecido Jorge Valdez Fierro, exhumaron el cuerpo de la víctima, que estaba bajo una losa de concreto, y recuperaron pruebas del homicidio, entre ellas el arma usada en este hecho.
La detención de Luis Terrazas Hubbard y la localización del cadáver vino a echar abajo la «increíble» versión inventada por Roberto Robles Rendón, y a pesar del giro en el caso, los primeros 4 detenidos como «chivos expiatorios» permanecieron 2 años en prisión, hasta que el Procurador de Justicia finalmente les otorgó el perdón legal al comprobarse que no eran responsables de los delitos y desechó todas las acusaciones.
Después de una larga batalla judicial que incluyó 7 amparos, el 19 de noviembre de 2001, Luis Terrazas Hubbard finalmente fue sentenciado a 46 años, 4 meses y 15 días de prisión como responsable del secuestro, asesinato e inhumación clandestina del empresario Bernardo Duarte Quintana, sentencia de la que apenas lleva purgados 11 años.
La sentencia impuesta a Terrazas Hubbard también lo obliga al pago de la reparación del daño a la señora Concepción Quintana Polledo, Madre de Bernardo Duarte, por un monto de 5 millones de pesos, suma que la madre de la víctima pagó como rescate. En esa misma sentencia también se le condena al pago de la reparación del daño moral por el delito de homicidio por un monto de 17 mil 775 pesos.
Sin embargo, el pasado 18 de diciembre de 2022, se confirmó la liberación anticipada de Terrazas Hubbard que cumplió poco más de la mitad de su sentencia. No se sabe si cumplió con la multa impuesta por el juez y realizó la reparación del daño a la familia del empresario Bernardo Duarte Quintana.
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