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DETENIDO EN CASO BERNARDO DUARTE APUNTA A SER OTRO ‘CHIVO EXPIATORIO’

Eliseo «J» (a) «El Lichillo», quien fue detenido el miércoles en Baja California Sur acusado del secuestro y asesinato del empresario Bernardo Duarte Quintana, en septiembre de 1997, podría ser otro de los «chivos expiatorios» que utilizó la entonces Procuraduría General de Justicia (hoy Fiscalía) para inculpar a 4 personas originarias de Mazatlán que fueron acusadas de hechos que no ocurrieron y que la misma investigación desvirtuó desde un principio.

Al rendir su declaración preparatoria ante el Juzgado Primero Penal (que aún lleva casos del antiguo sistema penal), Eliseo «J» (a) «El Lichillo» negó conocer a todas las personas que en su momento fueron acusadas de secuestrar y asesinar al empresario automotriz Bernardo Duarte Quintana, en hechos ocurridos el 22 de septiembre de 1997 en Culiacán.

Al leerle las actuaciones del expediente 1267/2018, en éste se menciona a una persona apodada como «El Lichillo», sin precisarse su identidad ni su nombre, como presunto partícipe en el cobro del rescate de 5 millones de pesos en el hotel Camino Real de Mazatlán y en el asesinato directo de Bernardo Duarte Quintana, cuyo cadáver fue falsamente quemado por 4 horas y sus restos óseos tirados al mar, versión que quedó descartada en el mismo expediente tras la detención de Luis Terrazas Hubbard, el verdadero asesino.

La acusación directa contra «El Lichillo», un chofer y transportista de 51 años de edad, vecino del Fraccionamiento Prados del Sol, en Mazatlán, se basa en declaraciones obtenidas bajo tortura del ex celador del penal de Mazatlán, Jorge Antonio Parra Rodríguez (a)«El Chuta», y de José Luis Hernández Serna (a)«El Tío», quienes en noviembre de 1997 fueron detenidos, enjuiciados y años después liberados al confirmarse que los hechos en los que se les involucró nunca sucedieron.

Bernardo Duarte Quintana.

La entonces Procuraduría «armó» una historia «fantástica» para detener y procesar a Jorge Antonio Parra Rodríguez, «El Chuta»; a José Luis Hernández Serna, «El Tío»; a César López Pérez y a Irma Delia Lizárraga, así como para solicitar órdenes de aprehensión en contra de «El Lichillo» y otra persona identificada como Javier Osuna.

En sus primeras declaraciones, los 4 detenidos afirmaron haber sido tomados como «chivos expiatorios», ya que ni secuestraron a nadie ni había participado en los hechos que se les imputaban, ya que durante varios días fueron sometidos a tortura por el jefe del Grupo Antisecuestros, Roberto Robles Rendón, y el desaparecido comandante de la PJE, Reynaldo Zamora Gaxiola, quienes los obligaron a mencionar e involucrar a otras personas como partícipes en el secuestro y asesinato del empresario.

La versión que Roberto Robles Rendón dio a la prensa sobre la responsabilidad de los 4 detenidos es de que los implicados cobraron el rescate, luego llevaron a Bernardo Duarte Quintana hasta las playas de El Delfín, al norte de Mazatlán, donde una persona apodada como «El Lichillo», le disparó en la cabeza, luego lo quemaron durante 4 horas en la playa y sus restos fueron arrojados al mar.

Esta versión dio un «vuelco» 2 meses después, ya que nuevas investigaciones dieron con el real secuestrador y asesino: Luis Terrazas Hubbard, quien llevó a los investigadores a un lote baldío de la colonia Chapultepec, donde había enterrado el cadáver de Bernardo Duarte Quintana.

La Procuraduría nunca pudo acreditar ni vincular el falso asesinato en las playas de El Delfín, en Mazatlán con Luis Terrazas Hubbard y los primeros 4 acusados, pues no pudo comprobar que el crimen hubiera ocurrido en Mazatlán.

En su declaración preparatoria, «El Lichillo» dijo no conocer a ninguno de los acusados ni a la víctima, por lo que sus abogados solicitaron la duplicidad del término constitucional para demostrar su inocencia y además solicitaron careos con el ex celador Jorge Antonio Parra Rodríguez, «El Chuta»; y con José Luis Hernández Serna, «El Tío»; quienes presuntamente ya fallecieron años atrás.

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