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TITIRITERO SIN MARIONETA…

El titiritero se quedó sin marioneta. Le cortaron los hilos desde el centro del país donde se fraguó la candidatura de Mario Zamora Gastélum para contender por la Gubernatura de Sinaloa por la Alianza del PRI-PAN-PRD.

El Gobernador Quirino Ordaz Coppel se quedó sin candidato, sin control, sin poder manejar los hilos del poder que creyó tener para definir al candidato en el PRI, a su candidato. A Quirino le cayó de «zopetón» la noticia.

Los Senadores de todos los partidos que integran la alianza le echaron montón, le metieron presión a la decisión y finalmente la dirigencia nacional movió sus hilos y «convencieron» al Gobernador de que ni Jesús Valdés Palazuelos, chispeado de corrupto; ni Juan Alfonso Mejía, su «hechura» política, serían los elegidos.

Y es que en la recta final de las decisiones al interior del PRI inocentemente creyó que su estrategia de impulsar a un solo «mono» bastaría para que éste fuera el «bendecido» con la candidatura a la Gubernatura. A Juan Alfonso Mejía no le alcanzó. Se quedó enano en su carrera política. Nunca despuntó.

Sobre la mesa de las decisiones, se colocó el nombre de Juan Alfonso Mejía, Secretario de Educación, el «mono» de Quirino. EL Gobernador fue desarmado por el hecho de que Mejía era un entenado político-empresarial de Claudio X. González, enemigo político del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Desde semanas atrás, los priistas de hueso colorado y los viejos dinosaurios ya habían advertido que no aceptarían a improvisados, mensaje dirigido hacia las aspiraciones del Secretario de Educación, mensaje que Quirino no quiso entender por su típica arrogancia mazatleca.

Quirino no tuvo otra carta mejor. Con Mario Zamora le tumbaron la candidatura. El Gobernador colocado uno de los mejores evaluados del país, según sus encuestas pagadas, se quedó sin poder manejar nada ni a nadie.

Apenas le va a alcanzar para empujar a algunos de sus marionetas del Gabinete Estatal para acomodarlos en la alcaldía de Mazatlán, como el caso de Javier Lizárraga, y también va a mendigar algunas diputaciones locales, si es que le alcance para eso.

La jugada maestra de Mario Zamora y sus aliados en el centro de país vinieron a destronar al ya desinflado y débil «Quirinismo», cuyo líder creyó tener todos los hilos bajo control. El titiritero se quedó sin marioneta.

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